Lapa intermedia

No teme a la violencia del oleaje

Como todas las demás lapas, también ésta vive adherida a las rocas más expuestas a las inclemencias del mar y es frecuente en las costas europeas. Es muy difícil arrancarla de su soporte, pues su potente músculo conchífero la mantiene fuertemente adherida al sustrato, con lo que puede ofrecer resistencia a una tracción de hasta 15 kg. La forma de la concha hace que sea todavía más problemático arrancarla con las manos. Las lapas no tienen branquias plumosas en la cavidad paleal y han desarrollado otro sistema para poder respirar: se trata de unos tentáculos filiformes dispuestos en forma de corona entre el pie y el borde de la concha y que rodean a todo el animal. En los Patélidos la función visual se realiza mediante unos ojos simples invaginados provistos por fuera de una capa secretora que los protege; después está la retina, que termina en un nervio óptico. Un par de osfradios (o «falsas branquias», órganos químico-receptores) le sirven para buscar el alimento y también para volver a dar con su camino en el curso de sus cortas incursiones. El papel de los osfradios se ha estudiado en varios géneros emparentados; también se ha demostrado que, tras la ablación de los mismos, el animal era incapaz de localizar los trozos de ostra que se le daban, incluso después de un largo periodo de hambre. Los investigadores han comprobado que la ablación no confiere un carácter definitivo: en gran parte, los órganos vuelven a regenerarse un año después de la operación. Las investigaciones también han demostrado que en las lapas existe un hermafroditismo especial llamado «proterándrico».

ARTICULOS QUE TE PUEDEN INTERESAR...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *