Lithobius

Detecta a sus presas mediante los órganos táctiles situados en las antenas

El lithobius forma parte de los ciempiés típicos. Sus primeras patas (posee en total unos quince pares) están modificadas en forcípulas con aspecto de fuertes ganchos situados bajo la boca y unidos a una glándula que produce un veneno. La mordedura paraliza de inmediato a los moscones; sólo son peligrosos para el insecto los tres o cuatro primeros mordiscos, ya que después se agota la provisión de veneno. Al nacer, los lithobius sólo poseen 7 pares de patas. Salen de huevos puestos aisladamente, a intervalos de dos a cuatro días y cubiertos con un poco de tierra. Adquieren la madurez sexual al cabo de tres años y después de diez mudas. El lithobius sólo tiene ocelos (no tiene ojos compuestos) en número variable a uno y otro lado de la cabeza (puede llegar a tener hasta 34). Sus principales órganos sensoriales son unos pelos situados sobre el cuerpo y los miembros. Huye de la luz y de las zonas secas, ya que está mal protegido contra la desecación: cuando la humedad llega al 73%, el adulto se seca en dos días. Es preciso que su medio vital tenga por lo menos un 87%, de humedad. Por eso se le encuentra bajo las piedras, en los tocones carcomidos, en las cuevas o bajo los montones de vegetales en estado de putrefacción. Su alimentación se compone de larvas, insectos y babosas. Los jóvenes se nutren de colémbolos. A pesar de sus numerosas patas, el lithobius no sobrepasa la velocidad de 280 mm por segundo. Durante la reproducción, el macho deposita un espermatóforo en una especie de tela adonde la hembra viene a recogerlo.

ARTICULOS QUE TE PUEDEN INTERESAR...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *