Lombriz

Cuando la seccionan, regenera su cabeza y su cola

La lombriz, llamada familiarmente gusano de tierra, es una criatura muy curiosa, aparentemente desprovista de cabeza y de cola, capaz de moverse indistintamente hacia delante o hacia atrás. Existen multitud de especies de lombrices, de las cuales una proporción importante no ha sido aún estudiada por los especialistas. Hay que reconocer que estos animalitos no tienen un aspecto muy atractivo, todos se parecen hasta el punto de confundirse y viven de forma tan escondida, que con mucha frecuencia escapan a la perspicacia de los que las buscan. Los jardineros, aficionados o profesionales, conocen bien a la lombriz y, aunque ignoren el nombre científico, no dejan de percibir los montículos de tierra que va dejando por la noche justo en medio del césped. Estos montículos proceden de su alimentación, porque las lombrices se alimentan de tierra, de humus y materias vegetales en descomposición y luego arrojan la tierra en forma de deyecciones que forman esos curiosos montoncillos. El importante papel, y de hecho la utilidad, de la lombriz fue demostrada por Charles Darwin que, en 1881, escribió un libro titulado: Formación de la tierra vegetal debido a la acción de la lombriz de tierra. El cuerpo de la lombriz se compone de anillos sucesivos, cada uno de los cuales presenta cortas cerdas rígidas, que permiten arrastrarse al animal y que le sirven además de órganos sensoriales. En efecto, la cabeza de la lombriz, que no es otra cosa que una minúscula boca guarnecida de dientes microscópicos, no tiene orejas. Son los pelos laterales los que detectan las vibraciones del suelo y permiten huir a la lombriz cuando percibe la llegada de un topo, que es su principal enemigo natural.

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