Lucernaria

Una minúscula medusa primitiva

Las casi 30 especies que forman el orden de los Lucemáridos pertenecen a la misma clase que las grandes medusas que encontramos a veces tiradas en la arena de las playas. De tamaño mucho menor, que no sobrepasa unos centímetros, son las medusas más primitivas. Generalmente, el desarrollo de las medusas pasa por un estado fijo, el pólipo, del que nace la medusa libre. La lucemaria, por el contrario, no presenta esta fase adulta libre y las investigaciones actuales no permiten afirmar si se trata de una adaptación “secundaria” al modo de vida sésil. La lucemaria Haliclystus aurícula, vive en los mares fríos de Europa, en el Báltico y en el océano Atlántico. Busca las aguas tranquilas y se asienta sobre algas, generalmente las zosteras y más raramente las laminarias. Su forma característica muestra una umbrela que contiene la boca, festoneada de ocho lóbulos, cada uno de ellos provisto de un ramillete de tentáculos urticantes. El extremo del tallo que prolonga la sombrilla tiene un pie cuya suela segrega una substancia pegajosa que le permite anclarse al soporte. Por otra parte, la lucemaria absorbe poco a poco, por el pie, los pigmentos del alga sobre la que vive, lo cual, mediante una lenta difusión a través de todo su organismo, le da el mismo color. Bien escondida así entre las plantas acuáticas, la lucemaria se alimenta de muchos pequeños animales y de larvas que captura con ayuda de sus matas de tentáculos. A pesar de llevar una vida sedentaria, es absolutamente capaz de cambiar de emplazamiento, utilizando alternativamente su pie y sus lóbulos tentaculares para avanzar.

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