Lycosa

Vive en una madriguera cerrada con una escotilla

La lycosa, o más exactamente, las lycosas, puesto que existen numerosas especies, son unas arañas de tamaño mediano o pequeño que se distinguen de las demás arañas por su curiosa vivienda. Mientras que la mayoría de las arañas construyen una tela más o menos perfecta y cuya forma varía según la especie, las lycosas han adoptado otro sistema bastante más original: buscan un agujero en el suelo con un diámetro adecuado a su tamaño y lo guarnecen con un fino tejido de hilos de seda, conviniéndolo en una pequeña madriguera o una funda subterránea. Las lycosas no se contentan con este arreglo, sino que además confeccionan una pequeña tapadera y la fijan con los hilos a uno de los lados. Esta tapadera funciona como una trampa y cierra por completo la entrada de la madriguera. De este modo, la lycosa puede abrir y cerrar a su antojo esta especie de escotilla, manteniéndose resguardada de sus enemigos, entre los que cabe destacar a las avispas cazadoras o a los icneumones. Las lycosas tienen costumbres terrestres y son poco aptas para trepar. Corren velozmente en busca de presas por el suelo y entre las hojas muertas. Su caza es principalmente nocturna y durante el día prefieren permanecer escondidas en sus madrigueras. Cada madriguera está habitada por una sola hembra. Los machos son de menor tamaño y viven en otra parte, buscando compañeras sólo en la época de reproducción. Como ocurre con todas las arañas, los amores de las lycosas son efímeros. El macho se aparea e inmediatamente intenta huir a la mayor velocidad posible, no vaya a ser que su voraz esposa le convierta en un delicioso bocado.

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