Macaco de Formosa

Se instala exclusivamente en las rocas

El macaco de Formosa es endémico en todo el sentido de la palabra, localizado como está en esta isla. Está considerado por los especialistas como una especie intermedia entre el macaco rhesus y el macaco de Java. Si se está bien familiarizado con los macacos, es posible reconocer a éste por los pabellones de sus orejas, muy peludos. El color del pelaje no constituye una característica determinante, porque experimenta importantes variaciones, tanto de orden individual como estacional. El macaco de Formosa habitaba antiguamente en el conjunto de la isla; pero se ha ido retirando progresivamente hacia las regiones montañosas donde ahora se encuentra, casi siempre en las zonas rocosas. Su nombre inglés «rock macaque» se debe claramente a esta peculiaridad. También se le llama macaco de cara redonda, probablemente por la zona facial lampiña de forma menos ovalada que la de otras especies. El zoólogo Swinhoe, autor de notas relativas a la especie, escribía a finales del siglo pasado que el macaco pululaba en una montaña pelada, llamada «Apes Hill» (colina de los monos). El macaco de Formosa es terrestre; se instala gustosamente en los salientes de los acantilados rocosos, pero le gustan los lugares parcialmente sombreados por arbustos o árboles. Es un excelente escalador que siente un temor relativo hacia el hombre. No se molesta en trepar a un árbol si no es para comer. De lo contrario, se queda por el suelo. Solamente en el norte de Formosa se puede ver algunos grupos de macacos evolucionando sobre los grandes árboles forestales. Su régimen alimenticio es omnívoro. Come frutos, pero también insectos, crustáceos y moluscos.

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