Macaco negro

Un macaco distinto a los demás

El macaco negro es una de las especies más particulares de su género y su clasificación fue causa de muchas preocupaciones para los zoólogos, que le colocaron en varios géneros diferentes, hasta que finalmente encontró su lugar entre los verdaderos macacos. Sin embargo, se distingue de éstos por su aspecto, muy personal, y sobre todo por el extremado alargamiento de la cara y del hocico. Además, el macho tiene en la cabeza un mechón de pelos. Este gran mono vive únicamente en las islas Célebes, en Indonesia, donde lleva una existencia parcialmente arborícola. Generalmente se encuentra en grupos de 6 a 25 individuos, y frecuenta los bosques, ya estén en el llano o en la montaña, donde sube hasta los 2.000 metros. El macaco negro desciende muy a menudo al suelo, aunque normalmente prefiere evolucionar entre las altas copas. Su régimen alimenticio está compuesto fundamentalmente por frutos de pandanos y de palmeras. En ocasiones, sorbe huevos y devora pequeños mamíferos. Es abundante, ya que los habitantes de las Célebes son musulmanes y no consumen su carne; así que les dejan vivir en paz. La forma de vida y la biología del macaco negro se conocen aún imperfectamente, pero se sabe que reina una disciplina estricta en el seno de cada grupo, dirigido por un macho adulto, que reina sobre sus súbditos como señor absoluto. Cada grupo de macacos negros ocupa un territorio muy delimitado, evitando cuidadosamente encontrarse con un grupo vecino. Hay muy pocos macacos negros en cautividad, ya que este mono es difícil de capturar; y además, parece que soporta bastante mal estar privado de libertad.

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