Mantis religiosa

Devora al macho que la fecunda

Podríamos encontrar una criatura más espantosa que la mantis religiosa^ De religiosa no tiene más que el nombre, que le viene de la actitud de oración y de humildad que adopta cuando acecha, inmóvil, al despreocupado insecto que, al pasar por su lado, se convertirá en su presa. Como armas fulminantes, sus raptoras patas, verdaderos instrumentos de tortura medievales, atenazarán a la víctima estrechándola entre dos filas de puntas terriblemente aceradas y se la llevarán a la boca que la devorará. Verdadero cepo ambulante, la mantis religiosa representa una de las cimas de la evolución de los insectos. Pariente de la langosta por una parte, y de los fasmas y los filios por otra, las mantis, de las cuales se conocen más de 200 especies, son imposibles de confundir con otros animales. La mantis europea es la especie más septentrional, de ésta existe otra especie en las regiones mediterráneas, pero la mayor parte de estos insectos carniceros habita en las regiones tropicales del mundo. Algunas mantis religiosas de Africa y Asia del Sudeste están adornadas de vivos colores y simulan la coloración de una flor o de una hoja. Nuestra mantis religiosa de Europa es verde y se confunde perfectamente con las hierbas, sobre las que acecha a sus víctimas. Las costumbres sexuales de este insecto son tan extrañas como su forma de vida en general en efecto, mientras la pareja enlazada se activa en la procreación de la especie, la hembra agarra bruscamente al macho por la cabeza y se prepara para devorarlo vivo, ¡antes incluso de que se termine la copulación.

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