Mantis

Una asombrosa evolución mimética

El insólito mundo de los mántidos constituye un dominio donde el mimetismo, el camuflaje animal, se ha desarrollado de la manera más extraordinaria y donde esta forma de protección defensiva y ofensiva ha alcanzado su más alto grado de perfeccionamiento. Las regiones templadas del globo están bastante desprovistas de especies de mántidos, pero en las zonas tropicales estos insectos son muy numerosos y su diversidad es verdaderamente indescriptible. La especie aquí representada, la mantis abyecta, Ameles abjecta, debió inspirar cierto desagrado al entómologo que la describió, para haberle dado un nombre tan evocador. El mimetismo de las mantis ha evolucionado en dos direcciones. Por un lado, se encuentras especies adornadas de magníficos colores, muy vistosos, a menudo completados por la presencia de excrecencias y apéndices de aspecto foliáceo, que literalmente transforman a estos insectos en flores ambulantes. Lo más notable es que precisamente las mantis vivamente coloreadas permanecen invariablemente sobre las inflorescencias de los matorrales, de las plantas herbáceas o de los árboles, donde saben hacerse totalmente invisibles, lo que les facilita enormemente la captura de presas, al tiempo que están protegidas contra la voracidad de las aves. Por otra parte, el mimetismo de algunas especies ha evolucionado hacia colores apagados, marrones y grises, cuya disposición en las distintas partes del insecto le hace invisible sobre las cortezas o entre liqúenes y musgos. A propósito de la postura característica de las mantis, señalemos que algunos musulmanes afirman que estos insectos están rezando y que mantienen siempre la cabeza vuelta en dirección a La Meca.

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