Morchellium argus

En ellas, la vida inmóvil equivale a regresión

Esta especie de ascidia colonial es muy común en la zona de balance de las mareas, sobre fondo poblado de zoosteras, o bien sobre guijarros. Se compone de varias pequeñas mazas, rosadas y translúcidas, cubiertas generalmente de arena en su parte inferior y unidas por la base. Cada maza constituye el envoltorio común de numerosos individuos cuyas branquias pueden distinguirse, ya que se transparentan. Estos individuos son casi tan largos como la maza, pero sólo tienen de 1,6 a 2 mm de ancho. El corazón está situado en la parte inferior, y presenta la particularidad de impulsar momentáneamente la sangre en un sentido para, tras una corta pausa, empujarla en sentido contrario, dando lugar a una original circulación. Cuando se estudió la proporción de ácido nucléico (ADN) contenida en el núcleo de las células de los diversos grupos de animales, se encontró que crecía conforme al nivel de evolución de los animales. Tan sólo los Urocordados, de los que los ascidiá-ceos son los representantes más numerosos. arrojaron un resultado distinto: su nivel de complejidad (indicado por la cantidad de ADN) es claramente bajo en relación con el grado de evolución alcanzado. Representan, pues, un grupo cuya organización es regresiva comparada con la de sus antepasados. Ello se debe, sin duda, a su retomo a un modo de vida primitivo: la vida inmóvil. Las acidias tienen un sistema nervioso poco desarrollado, y carecen de órganos sensoriales estructurados, pero poseen, por el contrario, gran capacidad regenerativa.

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