Mosca borriquera

Se la llama también "mosca-araña"

Los Hipobóscidos forman, entre los Dípteros, una familia completamente diferente de las demás moscas. El cuerpo aplastado, la ausencia de alas en algunas especies, la biología particular de los ectoparásitos son otros tantos caracteres que las singularizan. La Hippobosca equina, como su nombre indica, vive en estado adulto en el caballo, cuya sangre chupa, sin por ello amenazarle con ninguna enfermedad; se la encuentra también en el perro y en las vacas. La estructura particular de sus garras, el aplastamiento extremo de su cuerpo hacen de ella un ser perfectamente adaptado al pelaje de su huésped. En esta familia, cada especie está ligada a uno o varios huéspedes: algunas viven en el ciervo, otras en el corzo, algunas en los pojaros. Si bien los animales grandes no sufren con su presencia, no ocurre lo mismo con los pájaros, a los que a veces pueden llegar a causar la muerte. El desarrollo de la larva es muy particular. La hembra no pone sus huevos, sino que éstos se desarrollan dentro de su cuerpo, en el útero. Posee una especie de glándulas que le permiten alimentar a sus larvas hasta el momento de la ninfosis, y no las echa al mundo hasta el momento en que van a transformarse en pupas. El término de ovíparo, resulta, pues, inadecuado, razón por la cual a los miembros de la familia se les llama “pupíparos”. Este desarrollo recuerda al de la mosca tse-tsé, que también pare pequeñas pupas. Esta adaptación parece deberse a la vida particular de estos insectos hematófagos y parásitos. A veces, las moscas borriqueras pueden servir de vehículo transmisor de piojos entre los rebaños.

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