Mosca doméstica

La mosca doméstica es un insecto repugnante, al que es preciso combatir, pues supone un agente transmisor de numerosas enfermedades infecciosas, muchas de las cuales son graves para el hombre. Si no resulta peligrosa en nuestras tierras, es porque la higiene se ha impuesto y porque las enfermedades infecciosas son, afortunadamente, muy raras. No ocurre lo mismo en los países cálidos, donde los pueblos desconocen las más elementales normas de higiene o se empeñan en no aplicarlas. En Africa del Norte, por ejemplo, algunas enfermedádes extendidas ampliamente, tales como la disentería, el tifus o el tracoma, pueden ser transmitidas por las moscas, que se posan sobre los excrementos para después infectar al hombre depositando sobre su piel bacterias y otros agentes patógenos. Existen cientos de especies distintas de moscas, de las cuales algunas poseen un aparato bucal transformado en lanceta, con el que pican a sus presas para chuparles la sangre. En la mosca doméstica, la boca se prolonga con una curiosa trompa terminada en una larga ventosa. La mosca doméstica se alimenta por aspiración, cosa que cualquiera puede observar fácilmente. Cuando a uno le pica una mosca, se tratará de un Stomoxys calcitrans, la cual se ha extendido considerablemente estos últimos años por las diferentes regiones europeas. La mosca doméstica se alimenta de toda clase de materias orgánicas limpias o sucias. Le atraen los olores, lo que explica su abundancia en los detritus. Su reproducción es continua durante todo el verano.

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