Murciélago de Savi

Busca el calor para dormir

El murciélago de Savi, descrito en 1837 por el zoólogo Bonaparte y dedicado por él a su colega Savi, es un gracioso quiróptero de pequeño tamaño. Habita en las regiones mediterráneas donde abunda mucho localmente. Realmente, se trata de una especie amante del calor y, sin embargo, remota un poco su territorio en dirección septentrional, de manera que se le ha capturado en los Alpes, más raramente en Suiza y en Baviera. Más bien habitante de zonas llanas, el murciélago de Savi se aventura poco en las regiones accidentadas de los valles alpinos. Se le encuentra, sobre todo, en las colinas cubiertas de matorrales, en los vallecitos boscosos y en los alrededores de escarpaduras de rocas calizas. Los especialistas han podido comprobar, sin embargo, que la especie sube por encima de los 2000 m de altitud cuando las condiciones climáticas son favorables. El murciélago de Savi observa costumbres similares a las del murciélago común. No huye de las construcciones humanas, de las cuales por el contrario saca el mayor provecho, sobre todo en invierno. Así, anida en los armazones de los tejados, bajo las tejas, en las grietas de las fachadas o detrás de los postigos. De todas maneras, la proximidad de los edificios no le resulta indispensable, porque también anida a gusto, durante el verano, en las fisuras de las rocas o en los agujeros de los árboles; se le ha encontrado también en los nidos artificiales que se cuelgan en los árboles para los pájaros. Parece comprobado que no le molesta en absoluto el fuerte calor que pueda abrasar su madriguera diurna. Este murciélago pasa el invierno solitario y no en masas compactas como lo hacen otros congéneres.

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