Musaraña pigmea

Se comunica por medio de ultrasonidos y puede morir de miedo

La musaraña pigmea es uno de los mamíferos más pequeños de Europa. Es un animal muy primitivo, cuya ocupación principal consiste en atacar y devorar todo lo que se presenta cerca de sus dientes acerados. Lleva una vida solitaria y no soporta la presencia de otras musarañas a su lado. Se la ve raramente por el suelo, ya que habita en madrigueras y en las galerías de los ratones de campo y de los topos. Huye de la luz, y los rayos del sol le son fatales. En razón de su pequeña talla y de su metabolismo extremadamente acelerado, la musaraña pigmea se ve obligada a comer incensantemente. Devora una cantidad de presas igual a su propio peso e incluso superior. Ni siquiera perdona a sus congéneres y ataca a los pequeños roedores de los bosques y los campos. Esta sed de sangre obliga a la musaraña a frecuentes períodos de actividad entrecortados por cortos períodos de sueño. Tiene un ciclo de actividad de tres horas aproximadamente. Cuando se le priva de alimento, muere de inanición al cabo de algunas horas. Su corazón late tan rápidamente que un miedo súbito puede causarle la muerte por apoplejía. Cuando se desplaza por los túneles en busca de víctimas, la musaraña pigmea emite sin cesar grititos muy débiles, parecidos al piar. En realidad, nuestro oído no capta más que una parte del grito de este animal, ya que la otra se compone de ultrasonidos, análogos a los que producen los murciélagos. Existe un gran número de especies de musarañas distribuidas por todos los continentes, salvo Australia. Su clasificación es difícil, y cada año se descubren nuevas especies.

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