Musurana

Insensible al veneno de sus presas

La musurana es un ofidiófago, es decir, una serpiente comedora de serpientes. Esto no significa que sea caníbal, ya que no ataca a su propia especie. Uno de los riesgos que corre un ofidiófago es el de que su presa se vuelva contra él para morderle. Esta mordedura puede ser venenosa o no. Algunas serpientes disponen de un veneno fuerte: pero éste no parece afectar a la musurana. Un célebre científico americano , Ditmars, cuenta que una musurana fue echada a una zanja con una punta de lanza, uno de los Crotálidos más venenosos. La punta de lanza mordió a su asaltante, pero en vano. La musurana se enroscó alrededor de la punta de lanza y le inyectó su propio veneno. Veinte minutos después, la punta de lanza había muerto y la musurana se la tragaba. Lo primero que hace la musurana es enroscarse alrededor de su víctima. Es una «culebra opistoglifa» cuyos dientes dientes venenosos están implantados en la parte trasera de la mandíbula. Le resulta imposible instalar rápidamente una gran cantidad de veneno en su presa; para ello necesita dar unos grandes mordiscos a su víctima. Por ello la musurana se enrosca alrededor de la otra serpiente, de manera que ésta no pueda huir antes de haber recibido una dosis mortal de veneno. Esta forma de proceder hizo creer en un principio a los observadores que la musurana asfixiaba a sus víctimas, como las verdaderas serpientes constrictoras, pero no es así. Todo se debe al simple hecho de que una serpiente, al carecer de miembros que le permitan sujetar a su presa, debe enroscarse a su alrededor para impedirla huir.

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