Mutilla

Una avispa que parece una hormiga

La mutilla, de la que se conocen cientos de especies extendidas por todo el mundo, es una avispa solitaria, aunque en realidad se la podría tomar por una hormiga. ¿Cómo podríamos explicar este extraño parecido? Muy sencillamente, porque la mutilla es dimórfica, lo que significa que el macho y la hembra se diferencian en la forma. Así el macho tiene alas normalmente constituidas, mientras que la hembra es áptera, es decir, carente de alas, y se ve obligada a moverse por el suelo igual que una hormiga. La mayoría de las mutillas hembras son velludas; algunas muestran un vellón bastante corto y ralo y otras, por el contrario, lo tienen largo y espeso, como es el caso de la especie americana que presentamos aquí, Dasymutilla gloriosa, cuyos pelos tienen seguramente la misión de proteger al insecto del ardor del sol del desierto de Arizona, su patria. La mutilla hembra está armada de una coraza extremadamente dura y resistente, que la hace invulnerable. Cuesta mucho atravesar su tórax con un alfiler fuerte. Además, la mutilla hembra posee un dardo venenoso capaz de matar rápidamente a cualquier insecto. En cambio, el macho es totalmente inofensivo. Para el coplamiento, el macho toma a una hembra entre sus mandíbulas y sus patas, sin otro tipo de ceremonia. Una vez fecundada, la hembra penetra en los nidos de hormigas u otros himenópteros y deposita sus huevos en los capullos de sus huéspedes. Sus larvas se desarrollan devorando a las ninfas de la especie parasitada.

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