Mysis

Nada marcha atrás

Existen más de cuatrocientas especies diferentes de mísidos, distribuidos por el mundo entero. La mayoría viven en el mar, pero algunos prefieren las aguas salobres de los estuarios y veinticinco especies se encuentran en aguas dulces. Existe una gran variedad de mysis, aunque todas las especies se parecen a los pequeños camarones. La densidad de su cuerpo es superior a la del agua, lo que les obliga a nadar Constantemente para no hundirse. La mayoría se mantiene muy cerca del fondo, lo que sin duda les evita fatigas. Nadan a gran velocidad marcha atrás, aunque también pueden propulsarse como una flecha, con ayuda de la cola. Casi todos estos crustáceos filtran el agua en su aparato bucal, reteniendo las partículas animales y detritus vegetales que constituyen su alimento. Su biología no es muy conocida, ya que pocos especialistas tienen interés en estos insignificantes crustáceos. Las especies que viven en agua dulce o ligeramente salobre son reliquias del período glaciar. Aprisionados progresivamente en los sistemas hidrológicos continentales, se han adaptado perfectamente a estas condiciones ecológicas. Debido a la variedad morfológica y anatómica de estos crustáceos, no es extraño que hayan podido conquistar medios tan diferentes. Algunas especies respiran a través de branquias y otras no poseen este órgano, pero respiran a través de su caparazón, rico en vasos sanguíneos.

ARTICULOS QUE TE PUEDEN INTERESAR...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *