Nautilus

Verdadero fósil viviente, se ha olvidado de evolucionar

Es completamente exacto calificar de fósil viviente a este extraño molusco cefalópodo, que vive bajo el agua y pasa su existencia flotando entre el fondo y la superficie del mar. Se encuentra el nautilus, o más exactamente los nautilus porque existen una media docena de especies, en los mares tropicales que forman la parte suroccidental del océano Pacífico. Antiguamente, en los albores de las eras geológicas, los nautilus poblaban todos los mares del mundo. Se trataba de los famosos ammonites, de los cuales encontramos fósiles un poco en todas partes (la especie mayor medía más de 2 m de diámetro). La concha del nautilus forma una espiral y su interior está subdividido en cámaras llenas de gas. Un pequeño orificio situado en el centro del tabique de cada cámara permite la circulación del gas, y el animal puede llenar o vaciar las cámaras a voluntad para regular su flotación y subir o descender a su antojo. En cambio, el nautilus está privado del mecanismo de dirección y se ve obligado a ir a la deriva a merced de las corrientes marinas. Posee, sin embargo, un sifón análogo al de la sepia y puede efectuar cortos desplazamientos por este sistema de propulsión a reacción. El nautilus tiene tentáculos y dos grandes ojos colocados a una parte y a otra de su cabeza. Se nutre de muchas especies de criaturas marinas y devora pececillos cuando consigue capturarlos con sus tentáculos. Su boca está armada de un fuerte pico córneo, que le permite romper las conchas duras de algunos moluscos. La concha del nautilus rara vez sobrepasa los 30 cm de diámetro; es muy bella y apreciada por los aficionados.

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