Nereida diversicolor

Un gusano bien armado

Como su nombre indica, esta nereida presenta una coloración sumamente variable que puede ser verdosa, amarillenta e incluso rojo anaranjada. Se trata de una especie marina muy común en los fondos cenagosos que también habita en aguas de baja salinidad, con lo que es fácil encontrarla en las charcas y estanques salobres situados a lo largo de las costas. Aunque su alimento básicamente lo constituyen algas y residuos vegetales, en el caso del anélido aquí representado su régimen alimenticio es más bien omnívoro. Los análisis de los diversos contenidos estomacales han demostrado que no rechaza nada, sobre todo en invierno, época en que las larvas escasean, alimentándose entonces de los pequeños invertebrados que le rodean. Para capturarlos dispone de un arma terrorífica: una trompa provista de numerosos y potentes dentículos. Cuando llega la madurez sexual, las hembras suelen salir de noche en busca de un macho. Estos se agrupan formando una especie de pelota, siendo entonces imposible separar uno de otro sin causarles daño. El extremo posterior de las nereidas se desgarra, y se encuentran óvulos y espermatozoides en el medio exterior. Tras la fecundación del huevo surge una pequeña larva esférica: la larva trocófora. Esta, provista de dos coronas de cilios —situadas de un lado a otro de la boca, que se abre lateralmente—, nada libremente en el plancton. El mechón de pelos sensoriales que la trocófora lleva en la parte superior es el esbozo del futuro cerebro del anélido. Es importante destacar el papel de las nereidas en la nutrición de diversos peces y pequeñas zancudas.

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