Opilión

¿Para qué le servirán sus largas patas?

Llamado también a menudo araña de largas patas o segador, el opilión no es una araña, sino que pertenece a otro orden. Difiere, en efecto, de las verdaderas arañas en varios detalles. Por ejemplo, sólo tiene dos ojos que, curiosamente, están situados sobre una especie de torrecillas y sobre el tórax, mientras que las arañas tienen ocho ojos, colocados en fila sobre la cabeza. El opilión nunca teje tela. El macho es muy difícil de distinguir de la hembra, lo cual no sucede entre las arañas, en que los machos son más pequeños. Existen unas dos mil especies de opiliones en el mundo y su clasificación es difícil, porque se parecen todos. El opilión común, que figura en la ilustración de esta ficha, tiene costumbres más bien nocturnas, pero es frecuente encontrarlo de día en las praderas o en lugares sombreados y frescos. Es imposible confundir al opilión con cualquier otra criatura. Sus patas, filiformes y desmesuradamente largas, que sostienen un minúsculo cuerpo en forma de globo, son típicas. El opilión se desplaza rápidamente y parece avanzar suspendido, pues los movimientos de sus miembros se distinguen con dificultad. A veces pierde una pata por correr demasiado. En efecto, al nivel de las dos primeras articulaciones de cada pata existe un punto de ruptura, y el animal puede desembarazarse a voluntad de uno de sus miembros. Al contrario que en las arañas, la pata perdida no vuelve a crecer, lo cual no molesta al opilión, al menos aparentemente. El régimen alimenticio del opilión es variado: pequeñas presas animales, así como fragmentos vegetales.

ARTICULOS QUE TE PUEDEN INTERESAR...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *