Oreja de mar

Apreciada por su concha y su carne

Se conoce también a este animal por el nombre de haliotis. Es un molusco de buen tamaño, con una sola concha, pariente cercano de la lapa. Ofrece cierto parecido con los caracoles, con su cuerpo casi enteramente constituido por un pie musculado, provisto en su extremidad de una cabeza con un par de ojos y tentáculos sensoriales. La cima de la concha está curiosamente perforada de agujeros que permiten la evacuación de una corriente de agua que ha alimentado el sistema respiratorio del animal. A medida que el animal va creciendo, los viejos orificios se taponan, al tiempo que unos nuevos se van formando. La concha de las orejas de mar adultas presenta así un rosario de excrecencias, que son las cicatrices de los viejos agujeros. Por regla general, la oreja de mar, de la que se han censado unas cien especies, vive en aguas poco profundas y no desciende a más de 100 ó 300 m. La mayoría, sin embargo, permanece entre los 2 y los 20 m. Se encuentra a este animal a lo largo de las costas rocosas, donde no hay arena. Este molusco no tiene ni madriguera ni territorio definido. Durante el día, se esconde bajo una roca o una piedra, para protegerse de los rayos solares. Es activa de noche. La oreja de mar se desplaza mediante una sucesión de contracciones musculares y avanza rápidamente: se han medido velocidades de cinco a seis metros por minuto, marca realmente excepcional para un molusco. La oreja de mar se alimenta de vegetales y roe las algas adheridas a las rocas con su lengua rasposa. Se la pesca por su concha, que produce un hermoso nácar, y por su carne.

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