Ostra portuguesa

Introducida en Francia por casualidad

La ostra portuguesa, aunque de sabor menos fino que Ostrea edulis, se encuentra, sin embargo, con mucha frecuencia en el mercado porque su producción actual sobrepasa con mucho a la de la ostra plana; se recogen varias decenas de toneladas al año. La especie cepa se introdujo en 1868 en Francia casi involuntariamente por un navio que, encontrándose en dificultades en Gironde, lanzó por la borda centenares de miles de ostras. Desde entonces, constituyeron en ese lugar un verdadero foco de dispersión, poblando las costas y las islas cercanas. Gryphaea no pertenece a la misma estirpe zoológica que la ostra plana y se clasifica en un género aparte, ya que su valva izquierda presenta un gancho saliente; en estado salvaje, este bivalvo vive libre o ligeramente sujeto a escasa profundidad. Los sexos están separados a diferencia de lo que ocurre con Ostrea edulis, que es hermafrodita. La ostricultura se remonta a varios siglos antes de J. C. La puesta se desarrolla en una fecha precisa y la enjambración depende de las fases de la luna. Para que las larvas se sujeten, se disponen armazones con tejas y después se las traslada a un vivero protegido, donde la abundante alimentación les permite crecer muy rápidamente. El animal se consume cuando tiene 3 ó 4 años, pero la ostra puede alcanzar la respetable edad de 20 años. Antes de ser comercializadas, se hace pasar a las ostras por un estanque con una corriente de agua de oxigenación, donde se desprenden por sí mismas del barro y de su contenido intestinal. El hermoso color verde de su carne se debe a una diatomea que forma parte importante de su alimentación.

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