Ostra

Hace las delicias de los gastrónomos

Existe una gran cantidad de especies de ostras repartidas por todos los océanos y mares del mundo. La representada en la ilustración de esta ficha es la ostra comestible, Ostrea edulis, tan apetecida por los sibaritas. También se la conoce con el nombre de ostra plana u ostra europea. La ostra portuguesa pertenece a un género zoológico diferente y lleva el nombre científico de Gryphea angulata. Fue introducida en Francia en 1868, donde se aclimató muy bien, llegando a suplantar, en la actualidad, casi completamente a su pariente plana. La ostra perlífera está emparentada de lejos con las ostras comestibles y pertenece al género Jinetada, propio de los mares cálidos. La ostra pasa prácticamente toda su vida sólidamente pegada a un soporte y únicamente se mueve durante su juventud. Se alimenta filtrando el agua de mar y reteniendo las finas partículas alimenticias. La ostra puede cambiar de sexo varias veces en su vida. Este extraño fenómeno no es raro entre los moluscos bivalvos, cuyos órganos reproductores son tan sencillos que una metamorfosis de esta naturaleza no exige una gran transformación. Al principio, la ostra es macho y se convierte en hembra al cabo de algunas semanas. Vuelve a ser masculina tras la puesta de huevos. Desde la Antigüedad, las ostras han sido consumidas por el hombre, como lo demuestran las inmensas acumulaciones de conchas a lo largo de las costas. A los romanos les gustaban mucho y Plinio relata la creación de criaderos de ostras. En el siglo XVIII la pesca de la ostra adquirió tales proporciones que casi todos los bancos naturales de este molusco acabaron por desaparecer, lo que dio paso a la ostricultura, tal como la conocemos actualmente.

ARTICULOS QUE TE PUEDEN INTERESAR...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *