Pájaro bobo emperador

El mayor y más vistoso de los pingüinos

El pájaro bobo emperador es el mayor de todos los pájaros bobos. Es un gigante al lado de otras especies, pero si se le compara con las formas fósiles descubiertas en la Patagonia, que alcanzaban 1,75 m de altura, se comprueba que nuestro actual pájaro bobo emperador es bastante modesto. El pájaro bobo emperador está estrechamente emparentado con el pingüino real. Como los demás pájaros bobos, es muy acuático y su morfología revela una maravillosa adaptación a la locomoción subacuática. Alcanza una velocidad considerable «volando» en el agua, que es infinitamente más densa que el aire; preciso es decir, en efecto, que los pájaros bobos no nadan, sino que realmente vuelan bajo el agua, batiendo sus alas, sirviéndose de sus patas como timones. Para alimentarse, el pájaro bobo emperador caza peces y diversos moluscos. Se zambulle maravillosamente y alcanza grandes profundidades: en 1975 el ornitólogo americano Kooyman pudo demostrar que desciende a más de 200 m, siendo su récord exacto 250 m. La duración de la inmersión llega a ser de 18 minutos. Nadie antes habría podido imaginar que un ave pudiese realizar tales hazañas. El pájaro emperador se reproduce durante la larga noche polar. Incuba su único huevo sobre sus pies, ricos en vasos sanguíneos. Después de haber puesto su huevo, la hembra lo abandona y es el macho quien lo recoge para incubarlo. Ayuna durante los dos meses que dura la incubación y no vuelve al mar hasta que regresa la hembra, que se ocupa en adelante de la alimentación de su retoño.

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