Paloma de El Cabo

Una vieja amiga de los marinos

Ninguna otra ave posee tantos nombres como la paloma de El Cabo. Tiene un nombre diferente en cada país costero del Atlántico Sur y de los otros mares australes, ya que es el ave marina austral mejor conocida. Se la menciona en todos los relatos de viajes, desde los primeros tiempos de la exploración. Se la llama paloma de El Cabo porque cuando flota sobre el agua se parece mucho a una gruesa paloma. Podemos encontrarla en todos los mares del hemisferio Sur. Incluso puede ocurrir que se pierda temporalmente en el Atlántico, a lo largo de las costas europeas. Desde siempre, consideran a la paloma de El Cabo como una amiga los marinos, ya que le gusta acompañar a los barcos para arrojarse ávidamente sobre los residuos de las cocinas. Es un ave completamente pelágica, es decir, que permanece en alta mar durante todo el año. Se pasa el tiempo volando, planeando cerca del agua o nadando para descansar. Solamente durante el período de reproducción un gran número de estas aves alcanza ciertas pequeñas islas an-tárticas, donde se encuentran sus colonias. Lo que resulta extraordinario en la paloma de El Cabo es que, prácticamente, no sabe caminar. En tierra es increíblemente torpe, manteniéndose sobre los codos y arrastrándose dificultosamente con ayuda de los extremos de sus alas. Por otra parte, se encuentra habitualmente al borde de los acantilados, desde los cuales se arroja para emprender el vuelo. El régimen alimenticio de esta paloma, muy variado, consiste en crustáceos, peces pequeños y animales marinos diversos.

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