Pandalina de hocico corto

Uno de los muchos «pequeños camarones»

Este minúsculo camarón se distingue de los demás miembros de la familia por la frecuente ausencia de pinzas en el primer par de patas y, cuando existen, son microscópicas. Como su nombre indica, el animal posee un «rostro» (hocico) corto; además, éste tiene dientes y espinas. Los ojos son prominentes. El cuerpo es de un color blanquecino, casi translúcido, y la mitad ventral está cubierta de numerosas manchas de un rojo anaranjado; esas manchas son la imagen de células pigmentarias, que se llaman «cromatóforos». Una mancha oscura y más extensa cubre a menudo la parte dorsal de la cabeza. Este pequeño crustáceo se encuentra a profundidades relativamente escasas, en general a menos de 30 m, pero se le puede encontrar hasta a 90 m de profundidad a lo largo de todas las costas europeas. Le gusta estar en fondos arenosos, pedregosos, sobre los guijarros y también en fondos de «maerl», es decir, sobre lechos de algas rojas del canal de La Mancha. La pandalina se deja a veces sorprender por la retirada de las aguas y entonces se la ve en los charcos que quedan. Este camarón vive en verdaderos bancos compuestos de innumerables individuos. Aunque se puede encontrar a lo largo de todo el año, se advierte su abundancia en verano, durante el cual tiene lugar la puesta; en efecto, durante este periodo, la mayor parte de las hembras, cargadas con muchos huevos, se reagrupan en zonas preferenciales, abandonando entonces los lugares habitualmente frecuentados en periodo normal.

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