Panique de Stresemann

Su nombre honra a un naturalista alemán

La gran isla de Nueva Guinea es un mundo por sí sola. Contiene todas las formaciones vegetales existentes, así como los climas más diversos, que varían en función de la altitud. Una cadena de montañas atraviesa la isla en su mayor longitud y, curiosamente, las más altas cimas presentan una flora comparable a la de los Alpes. No hay pues nada de extraño en que posea también una fauna sumamente rica y una variedad que sobrepasa todo lo imaginable. El inventario completo está lejos de haberse terminado y aún podemos descubrir muchos secretos, aunque sólo sea entre los mamíferos. Existen grandes valles aún sin explorar; así pues, todavía tendremos que esperar un tiempo considerable hasta el momento en que los mamalogistas tiendan sus redes en las zonas todavía misteriosas de la isla. Este panique parece endémico de Nueva Guinea, pero todavía no conocemos su forma de vida, sus costumbres ni ninguna particularidad de su reproducción. Los zoólogos saben únicamente que el panique de Stresemann vive en bandos o colonias bastante reducidos. Se refugia en las frondas de los árboles, donde los animales se mantienen apretados unos contra otros durante el día. Las últimas luces del crepúsculo se apagan cuando los paniques se despiertan, se dedican a su aseo y se van en busca de árboles cubiertos de frutos maduros. Nadie sabe todavía por medio de qué sentido o instinto misterioso este panique (y también otras especies) consigue descubrir los árboles nutricios, que a menudo distan varios kilómetros del refugio común.

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