Pardela del Pacifico

Anida en colonias muy numerosas

Esta pardela, muy familiar a los habitantes de las islas Mascareñas, es un ave marítima amplísimamente extendida por el océano Indico y el Pacífico tropical. Es, como los demás miembros de su familia, un migrador impenitente que va errante por alta mar durante la mayor parte del año. Mientras que algunas pardelas anidan solitarias en altas montañas de islas oceánicas, la pardela del Pacífico es un ave sociable, amiga de reunirse en colonias, a veces muy importantes, siempre en las mismas islas de su elección. Cada pardela del Pacífico vuelve invariablemente a la isla donde nació, después de haber vagabundeado durante su juventud. Esta pardela hace un nido de lo más curioso, excavando el suelo blando y seco, en el cual practica un túnel de dos salidas. En el centro, se encuentra el nido propiamente dicho, que no está en absoluto acondicionado. Pone un solo huevo, muy grande, de cáscara blanca, en el suelo. El ave incuba durante unos cincuenta días, aunque luego lo deja abandonado bastante tiempo, mientras va en busca de alimento. Es muy difícil avanzar por un terreno que sirva de colonia a las pardelas del Pacífico. El naturalista que se aventura entre ellos se encuentra hundido hasta la pantorrilla y, a veces, hasta las rodillas, para encontrarse de pronto sobresaltado por el aleteo de una de estas aves, que levanta el vuelo desde debajo de sus pies protestando vehementemente. Las colonias de pardelas del Pacífico son muy ruidosas al principio de la noche, cuando las aves se dirigen hacia los lugares de pesca en altamar. Entonces se oye en la oscuridad un clamor extraordinario compuesto de lamentos, gemidos, gritos y quejidos.

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