Pelobates cultripes

También se le llama sapo de cuchillos

Los pelobates son anuros adaptados a costumbres excavadoras. Su espolón córneo situado en la cara interna del pie les permite enterrarse rápidamente en un terreno arenoso; de modo que estamos ante animales huidizos difíciles de observar. El pelobates cultripes está repartido por la península Ibérica, así como en el sur de Francia. La parte dorsal es generalmente de tono amarillento salpicado de manchas marrones o verdosas, sobre las cuales se han advertido variaciones de color y de posición. Los machos se distinguen de las hembras por su tamaño más pequeño y por la presencia de una glándula oval debajo del brazo. En el momento de la reproducción, en primavera, emiten sonidos parecidos al cacareo de una gallina cuando reúne a sus pollitos. La puesta tiene lugar en estanques bastante profundos; el macho enlaza a la hembra con los miembros inferiores (acoplamiento lumbar) y los huevos son emitidos en una especie de morcilla gruesa y corta que se enrolla la mayor parte de las veces alrededor de las plantas acuáticas. Los renacuajos, relativamente pequeños al hacer eclosión, se hacen enormes con mucha rapidez (a veces del tamaño de un huevo de paloma y de 8 a 10 cm de largo); se alimentan principalmente de algas unicelulares y de diatomeas. La metamorfosis se producen durante el verano que sigue a su nacimiento. Los pelobates pueden abundar algunos años y escasear bastante otros, sin que se pueda dar una explicación a este fenómeno. La especie se encuentra cerca de las costas arenosas, así como en zonas pantanosas y se alimenta casi principalmente de invertebrados que se encuentran por el suelo.

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