Pez ballesta de ondas

Las líneas onduladas le diferencian de otros peces ballesta

Los peces ballesta deben su nombre genérico al curioso y complicado mecanismo de la aleta dorsal anterior, que está transformada en tres espinas eréctiles. La primera espina es la más potente y su tamaño es sensiblemente mayor que el de las otras dos; en la cara posterior, esta espina presenta una acanaladura longitudinal en la que se aloja la segunda espina cuando ambas se sitúan sobre el dorso con la punta hacia atrás. Esta forma de bloqueo facilita la movilidad del pez por escolleras y arrecifes, de modo que puede permanecer en cualquier anfractuosidad, de noche, para dormir; de día, hasta que algo le molesta. El mecanismo citado se desbloquea gracias a la tercera espina, todavía mucho más pequeña que la segunda y a la que está unida por medio de una membrana. Ambas espinas se yerguen simultáneamente y la primera, completamente erecta, no se dobla hasta que la segunda se inclina hacia atrás. A esta especial disposición se debe el nombre de pez gatillo o pez ballesta con que se conocen popularmente los representantes de esta familia, original pero relativamente homogénea. Unas y otras especies se diferencian entre sí tanto por la coloración como por los dibujos ornamentales. El pez ballesta de ondas se llama así por la presencia de unas bandas oblicuas, transversales, más o menos onduladas y a menudo bifurcadas, que adornan flancos y cabeza. En algunos especímenes las líneas del rostro se reducen a puntos alineados. El aspecto de los ejemplares jóvenes es muy similar al de los adultos. Estos suelen llevar una existencia solitaria y no dudan en consumir cualquier celenterado o molusco, pues gracias a sus potentes dientes y mandíbulas pueden triturar sin ninguna dificultad la concha de estos animales.

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