Pez ballesta decorado

Los dibujos de su piel son una obra de arte

Se identifica muy bien a los peces ballesta por su perfil anterior triangular con ojos situados muy arriba y con la primera aleta dorsal y las ventrales transformadas en espinas eréctiles, que enderezan como armas defénsivas o para anclarse entre dos rocas. En el seno de la familia, las especies se distinguen unas de otras por los dibujos y el colorido, con frecuencia muy vivos y muy diferentes. El nombre común dado a la especie representada se justifica plenamente; sin embargo, aquí se da una fase intermedia vermiculada. El ejemplar joven se caracteriza por llevar un punteado grosero, pero muy marcado, con una mancha negra en la base de las dorsales y del pedúnculo, así como una banda oscura a la altura de los ojos. En el adulto se encuentra también un punteado, pero mucho más fino, como una especie de trama. Los jóvenes suelen ir en pequeños grupos vagabundos, mientras que los adultos suelen estar solitarios o emparejados y son territoriales. En la naturaleza, el pez ballesta decorado devora con la misma o mayor facilidad que las demás especies presas con caparazón, como crustáceos, conchas y sobre todo erizos de largas espinas, que le gustan mucho. La técnica es muy elaborada: pacientemente, va rompiendo las púas una tras otra a bocados con gran precisión; a veces, toma al erizo por una sola púa y lo deja caer. Cuando ha roto todas las púas y no pueden hacerle daño, procede a romper el caparazón comenzando por la boca.

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