Pez cofre jorobado

Una «caja» con dos remos y un timón

Se le conoce también por pez cofre dromedario o pez cofre pirámide, a causa de su «joroba» triangular característica, que está muy comprimida y termina en una espina. El pez cofre jorobado es muy curioso; está emparentado con el pez globo y con el pez puercoespín. Su cabeza y su cuerpo parecen contenidos en una especie de caja rígida, formada de placas óseas hexagonales yuxtapuestas, que originariamente fueron escamas, y que son aquí bien visibles. Esta coraza presenta tan sólo algunas aberturas destinadas al paso de los orificios naturales y a la inserción de las aletas. La aleta caudal se presenta articulada, igual que un timón. Su color general es gris, salpicado de manchas marrones cuya intensidad varía según su estado de ánimo. Por ser sospechoso, como todos los peces cofre, de emitir sustancias tóxicas cuando se encuentra enfermo o en peligro, se recomienda a los acuariófilos que no los hagan convivir con otras especies. Es mal nadador, aunque muy ágil a pesar de su aspecto sólido. Activo tanto de día como de noche, se deja domesticar con facilidad. Se le puede entonces coger con las manos, incluso sacarlo algunos instantes del agua, y él acude a la superficie a reclamar su comida, sacando el hocico y escupiendo un poco de agua. Le encantan los crustáceos, como a todos los peces cofre, aunque en cautividad acepta bien cualquier comida sustitutiva, como trozos de mejillón crudo o cocido, gusanos marinos, carne de pescado, etc.

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