Phallusia

Es una de las ascidias de! Mediterráneo

La falusia es uña ascidia solitaria, como casi todos los miembros de la familia de los Ascídidos. Su modo de vida está marcado, al contrario de lo que sucede en las especies coloniales, por un crecimiento de tamaño. Es habitual encontrarla fijada a las piedras por su parte posterior, mientras que el resto del cuerpo permanece erguido. El cuerpo, ovoide y ensanchado por la base, no recuerda en nada la idea que se tiene de un animal. Esta masa, de aspecto vitreo más o menos amarillento, está completamente hinchada por nudosidades. No obstante, se pueden distinguir los dos sifones emergentes: el sifón inhalante en la parte superior y el sifón exhalante, situado hacia la mitad del cuerpo. La túnica que envuelve al animal no es una masa muerta y gelatinosa, como podría creerse, sino una envoltura llena de vida, irrigada por todas partes por numerosos vasos sanguíneos ligados a un auténtico corazón que impulsa la sangre. Este corazón funciona a un ritmo muy especial, enviando la sangre tan pronto hacia adelante como hacia atrás, con una frecuencia variable; la inversión del sentido del flujo sanguíneo parece obedecer a dos centros nerviosos independientes, sensibles a las modificaciones de temperatura. En las células sanguíneas de la falusia se ha encontrado un elemento metálico curioso: el vanadio. Su función no es clara y se piensa que puede tratarse de un catalizador respiratorio. El sistema nervioso está formado por un ganglio cerebroide, de donde parten los nervios, que no parece muy evolucionado. En algunas ascidias sucede que, tras la ablación de ese ganglio, no se produce la muerte sino que enseguida adoptan un aspecto normal, sin perjuicio para sus funciones.

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