Philbertia

Bonita pero venenosa, corno muchos Cónidos

El género Philbertia agrupa diversas especies, más o menos conocidas, de las costas europeas. Las philbertias pertenecen a la superfamilia de los Conoides toxoglosos (toxo = tóxico, glossos=lengua), moluscos gasterópodos que atacan a sus presas mediante un sistema venenoso muy desarrollado. A esta superfamilia pertenecen también los vistosos gasterópodos del género Conus, famosos por la belleza de sus conchas coloreadas y también por lo peligrosos que son; el veneno de Conus geographus, por ejemplo, puede causar en el hombre parálisis, problemas de visión y de lenguaje y, en casos más graves, hasta la muerte fulminante en menos de seis horas. No se conoce el tipo de alimentación de las diversas especies de Túrridos, pero el análisis de su estructura intestinal permite asegurar que se trata de animales con un régimen carnívoro depredador altamente especializado (es interesante comprobar cómo en las especies carnívoras su área de distribución es paralela a la del alimento). La philbertia es el verdadero terror del pequeño universo marino en que vive. Gusta de recorrer la parte superior de las rocas, donde están los anélidos errantes que constituyen su alimento. Estas víctimas de suave cuerpo son atravesadas fácilmente por los dientes radulares de la philbertia, que inoculan un veneno de efectos paralizantes. El órgano del veneno es muy complejo: en su origen se hallan las glándulas cuyas paredes musculares sirven para expulsar el líquido tóxico a través de un largo canal contorneado que desemboca en el saco radular; en este saco están situados los dientes en forma de arpón, a su vez jatravesados por un tubito que permite la evacuación del veneno.

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