Pinguino real

Incuba su único huevo con las patas

EL pingüino real se parece mucho al pingüino emperador, con el que está estrechamente emparentado. Tiene la misma forma de andar y la misma manera de mantener alzado su largo pico en forma de cuchillo. Es más pequeño que el pingüino emperador, pero no le va a la zaga en cuanto a su aspecto «noble». Como los demás miembros de la familia de los esfeníscidos, el pingüino real pasa la mayor parte de su vida en pleno mar, bastante lejos de la costa. Adaptado perfectamente a la vida marina y acuática en general, no necesita ir a tierra a descansar. Puede zambullirse a profundidades considerables para pescar calamares y otros cefalópodos, así como peces, de ios que se alimenta. Sus ojos están adaptados a ver debajo del agua y poseen un cristalino muy fuerte. En la primavera austral, después de una larga parada nupcial, los padres se acoplan y ocupan un minúsculo territorio que defienden de la intrusión de los vecinos. Las colonias de nidos de este pingüino son a veces muy importantes. Esta ave no construye nido y la hembra se conforma con poner su único huevo en el suelo, incluso pedregoso. Luego lo recoge y lo envuelve en sus patas palmeadas, abrigándolo bajo un repliegue de la piel. Así, el huevo queda protegido del frío, porque las patas del pingüino están muy bien provistas de vasos sanguíneos que les impiden enfriarse. La hembra incuba durante dos semanas aproximadamente, después de las cuales pasa el huevo a su marido y abandona la colonia para ir a atiborrarse de comida al mar y recuperar peso. A continuación, la pareja se turna hasta que la cría hace eclosión.

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