Pisaura

Es cuestión de psicología animal

Entre los Pisáuridos, el macho ofrece un “regalo de bodas” a la hembra antes de aparearse. Este regalo consiste en una mosca u otro insecto enrollado en seda. La hembra está preparada para copular en cuanto se interesa por esta presa. El comportamiento del macho tiene el efecto de inhibir en la hembra el instinto de captura y la tendencia a comer, que podrían practicarse a costa suya. De ese modo se protege frente a la voracidad de su compañera. Al estudiar esta especie, algunos científicos han observado que si, al carecer de insectos, el macho ofrece a la hembra objetos inertes enrollados en la seda (pequeños trozos de madera, por ejemplo), es atacado al descubrirse el truco. La estimulación sexual del macho se ha conseguido experimentalemente, poniéndolo dentro de una copela de vidrio que hubiese contenido antes una hembra: la presencia de los hilos de seda segregados por ésta mientras exploraba su prisión, desencadena el comportamiento reproductor. Igual resultado se ha obtenido tocando a un macho con una pata desprendida por autotomía del cuerpo de una hembra. La pisaura captura a sus presas sin necesidad de la tela. Esta araña trepa por las hierbas, las umbelíferas y se calienta al sol. Se la encuentra más en los valles que en las montañas. La reproducción se efectúa en el mes de mayo. La hembra lleva sus huevos dentro de un capullo que mantiene entre sus quelíceros. Justo antes de la eclosión, teje alrededor de este capullo una tela “guardería infantil” con forma de cúpula, situada entre la hierba, y engancha la envoltura sedosa por debajo. Las crías gozarán de una semilibertad protegida.

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