Pitón malayo

Vive en los manglares

Las numerosísimas especies de pitones que habitan las regiones tropicales del mundo, ofrecen una semejanza desconcertante, tanto en su morfología como en sus costumbres. En realidad, nada hay más monótono que la existencia que lleva una serpiente pitón o una boa. Nada sucede, salvo los pequeños esfuerzos que realizan de cuando en cuando, al terminar una pesada digestión y sentir hambre de nuevo. La serpiente pitón se pone entonces a buscar una nueva presa, a ser posible muy voluminosa, para evitar la fatiga de tener que cazar demasiado a menudo. El pitón malayo se distingue, sin embargo, de sus congéneres por su curiosa forma. Posee un cuerpo corto, pero gana en espesor lo que aparentemente pierde en longitud. Su nombre científico, Python curtus, o pitón corto es significativo. Esta serpiente, que alcanza no obstante los 3 m de longitud en la plenitud de su desarrollo, es una auténtica «morcilla» hecha toda de músculos. Su colaración, bastante hermosa, le ha valido ser objeto deseado por los coleccionistas de reptiles. Asimismo, se la ve habitualmente en vivarios y terrarios públicos y privados. Al contrario que muchas otras especies, el pitón malayo o pitón corto no busca los parajes cubiertos de maleza ni las sabanas boscosas. Prefiere vivir en las selvas muy húmedas y manglares de Malasia y de Indonesia. Permanece enrollada en una rama, con preferencia una horcadura, donde puede mantenerse inmóvil durante horas, o incluso días. Se alimenta de pequeños mamíferos, sobre todo de ratas, que abundan en este biotopo.

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