Protula

Una «flor» entre las rocas

La familia de los serpúlidos, a la que pertenece este gusano poliqueto sedentario, incluye muchas especies, todas ellas bellísimas, entre las cuales figuran algunas muy conocidas Con frecuencia se les puede observar en los acuarios de agua marina, donde constituyen un adorno muy apreciado Lo primero que se le puede ocurrir al no iniciado es que se trata de verdaderas flores, dados sus hermosos y tornasolados colores y la forma de su penacho branquial. Pero la sorpresa se produce cuando se ve que este mechón se retrae dentro del tubo y después vuelve a salir timidamente El cuerpo de la protula está formado por unos cien segmentos Los dos lóbulos branquiales tienen una ligera forma de espiral y llevan numerosos filamentos de aspecto lanoso unidos por una gruesa membrana en forma de abanico. Estos filamentos presentan muchas manchas oculares y las branquias son de un hermoso color rojo salpicado de blanco y de naranja. Los ojos le sirven para observar a su alrededor y, para examinarlos, hay que tener mucho cuidado, porque en seguida desaparecen dentro del tubo Este tubo calizo blanquecino tiene forma cilindrica: la parte inferior que está fija al sustrato es sinuosa, mientras que el extremo libre es casi recto. La protula es relativamente abundante y permanece adherida a las rocas, guijarros o conchas, así como a fondos coralígenos a unos 30 m de profundidad. Suele vivir en grupos, en cuyo caso los tubos se entrelazan y sueldan entre sí. (como ocurre con la serpula, aunque se saque al animal de su hábitat sin dañarle, no puede segregar otro tubo.

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