Pulgón

A pesar de su pequeñez, es un parásito peligroso para ios cultivos

El, o más exactamente, los pulgones, ya que existen varios miles de especies, son unos insectos muy curiosos, más o menos emparentados con las cigarras. Si su forma no varía en absoluto, su color, en cambio, nos ofrece una completa gama de tonos, desde el blanco hasta el negro. Algunas especies son notablemente bellas; otras, como el Lachnus tropicalis ilustrado en esta ficha, tienen un caparazón apagado y sombrío. La biología de los pulgones es interesante, ya que una buena parte de estos insectos se reproducen por partenogénesis, es decir, que las hembras engendran a otras hembras sin haber sido fecundadas por un macho. Estas jóvenes hembras, producen, a su vez, otras hembras. Así, y durante toda una estación, algunos pulgones sólo existen, por así decirlo, en el sexo femenino. La mayoría de los pulgones son ovíparos y ponen sus huevos en los tallos y las hojas que les sirven de alimento. Existen, asimismo, pulgones vivíparos, que paren crías totalmente formadas y aptas para sobrevivir sin ninguna necesidad de cuidado materno. La fotografía de esta ficha muestra, precisamente, el nacimiento de un pequeño pulgón. Los pulgones se alimentan de savia que aspiran con su chupador bucal en forma de estilete. Además del estadio áptero, es decir, carente de alas, existen también temporalmente estadios alados. Se trata de hembras que se sirven de sus alas para emigrar hacia otras plantas alimenticias. Se dejan llevar por las corrientes de aire. Los pulgones tienen muchos enemigos entre los pájaros y los insectos. Son, a su vez, peligrosos parásitos de las plantas de cultivo.

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