Quitón espinoso

Un molusco muy arcaico

Entre el millón de especies, todas ellas marinas, con las que cuenta la clase de los poliplacóforos, y cuyo tamaño puede variar de unos milímetros a varias docenas de centímetros, el quitón espinoso, Acanthochites discrepans, es uno de los representantes más comunes de las costas europeas. La familia de los acantocitónidos, caracterizada por su ancho cinturón provisto de espinas, a menudo dispuestas en matas, posee el representante mayor de toda la clase: el Criptochiton stelleri, que vive al norte de Asia y alcanza el tamaño de 33 cm. El nombre de poliplacóforos proviene de las ocho placas córneas que poseen estos moluscos sobre el lomo, las cuales, se piensa, señalan la segmentación típica de sus antepasados. A causa de este parecido con los articulados, los alemanes lo llaman “Káferschnecken”: gasterópodos-coleópteros. El quitón espinoso tiene un color homocrómico, que le permite pasar a menudo desapercibido. Se le encuentra sólidamente adherido al soporte rocoso, en las proximidades de los herbarios de zosteras. Cuando no está pegado a la roca y se siente amenazado, se enrosca como una cochinilla, protegiéndose eficazmente con sus escamas de sus depredadores. Al nacer, las minúsculas larvas ciliadas se parecen a las de todos los moluscos, ya que poseen dos ojos y una glándula en el pie, que, no obstante, se atrofiarán rápidamente. Muy pronto, estas larvas forman las ocho placas dorsales, características de los adultos, pierden sus coronas de cilios y se dedican a hacer una vida béntica.

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