Rana adspersa

Muge como un buey

La rana adspersa puede considerarse realmente como un fenómeno de la naturaleza. Existen varias especies agrupadas en el género Pyxicephalus. En Africa, estas ranas se conocen con el nombre de «pixi» y también «bullfrog» (rana-toro, en inglés). La primera denominación está relacionada con su nombre científico, y la segunda, con el extraño grito que emite durante la parada nupcial. Este pixicéfalo está emparentado con la Rana breviceps, con la que forma un grupo de anuros de curiosa evolución, hasta el punto de ocupar un nicho ecológico específico, seco, caracterizado por lluvias poco frecuentes, espaciadas entre largos períodos cálidos y secos. Sorprende encontrar a estas ranas en estos entornos más o menos áridos y uno se pregunta qué estratagema utilizan estos animales, tan dependientes del agua, para mantenerse y reproducirse. La mayor parte de la existencia de esta rana-toro africana se desarrolla dentro de la tierra, a más o menos profundidad. El animal permanece prácticamente inmóvil mientras dura la estación seca. Gracias a un sistema sensorial extremadamente perfeccionado, la rana «percibe» el chaparrón más pequeño, despertándose enseguida a la vida activa. Se desprende de la tierra rápidamente y aparece sobre la superficie. Entonces el macho infla su enorme saco vocal (situado bajo la garganta) e inicia un croar cuya sonoridad no tiene nada que envidiar al mugido del toro más ardiente. Cuando el saco vocal se distiende, alcanza un volumen que corresponde a la mitad del tamaño del animal en su conjunto. Es fácil incitar a esta rana-toro a iniciar su «canto»: basta con arrojar un chorro de agua sobre la superficie del suelo bajo la que está enterrada. El resultado es infalible.

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