Rana cornuda

¡Cuidado con sus terribles mordeduras!

La rana cornuda, de la que se conocen unas diez especies, es una temible rana sudamericana. El género Megophrys es su equivalente asiático, aunque de otra familia. Vive en el suelo de la jungla tropical, donde se esconde por entre las capas de hojas muertas y pasa, por ser uno de los anfibios más agresivos. Su cuerpo rechoncho está a menudo adornado con manchas y estrías de colores fuertes, verde, amarillo o rojo. La cabeza cuadrada y con un morro obtuso, está a veces coronada con dos apéndices córneos, lo que le ha valido al animal el nombre de rana cornuda. Sin embargo, no todos los Ceratophrys poseen tales «cuernos». Sin embargo, todos estos animales tienen en común la fuerza absolutamente prodigiosa de sus anchas mandíbulas, armadas con dientes sólidos y afilados. La rana cornuda tiene un régimen alimenticio muy variado, ya que de hecho come todo tipo de animales, incluso mayores que ella, y lo hace con una furia indescriptible. Cuando el cepo de sus mandíbulas se cierra sobre una presa —o sobre el dedo de quien la manipula— la rana cornuda no lo vuelve a soltar. Esta agresividad no tiene igual en el mundo de las ranas y de los sapos: las ranas cornudas cautivas se abalanzan literalmente sobre la mano de su cuidador cuando éste va a darles la comida y hay motivos para precaverse de su mordedura, muy dolorosa, aunque inofensiva; parece, en efecto, que estas especies están desprovistas de veneno. En la naturaleza, la rana cornuda acecha el paso de una presa manteniéndose inmóvil, medio enterrada y lista para saltar con la boca ampliamente abierta.

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