Rana silvestre

Vive muy a gusto en la tundra

La rana silvestre vive en América del Norte, pero es pariente muy próxima de las especies europeas, tanto por frencuentar biotopos semejantes como por su modo de vida similar. La rana silvestre es especie muy resistente al frío, así que no hay que extrañarse de encontrarla muy al norte en Alaska. Su coloración general es marrón claro con manchas más o menos oscuras, sobre todo a nivel de las patas posteriores, a cada lado de la cabeza y detrás de los ojos. Se pueden localizar fácilmente unas marcas marrón oscuro en forma de triángulo que rodean los tímpanos. Además, pueden observarse dos anillos glandulares laterodorsales así como una línea clara que bordea la mandíbula superior. Algunos especímenes, como es el caso de Rana temporaria, pueden ser extremadamente oscuros, sobre todo a finales del invierno, en aguas muy frías. La rana silvestre frecuenta los bosques y a veces se encuentra lejos de los puntos de agua; en el Gran Norte se la puede ver en cualquier lugar donde haya un charco poco profundo para reproducirse, y lo mismo ocurre en las charcas de la tundra. Su modo de croar puede asimilarse groseramente a la nasalización de un pato. La puesta tiene lugar de marzo a julio y se presenta en forma de masas esféricas que contienen una media de 3.000 huevos; el vitelo es pequeño (1,5 a 2,4 mm de diámetro). Los renacuajos llevan un pico córneo y filas de dentículos en las dos mandíbulas (3 en la superior, 4 en la inferior). La transformación tiene lugar de 45 a 90 días después de la eclosión. Las crías metamorfoseadas se alimentan de insectos y de diversos invertebrados; en esta época viven en los entornos húmedos.

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