Rana toro

Su potente voz parece el mugido de un toro

La rana toro, así denominada por el grito de llamada que emite, tan fuerte como el mugido de un toro, se asemeja por su forma a nuestra rana verde, aunque es mucho más gruesa. Lleva una vida acuática y apenas sale en su vida del líquido elemento, excepto en tiempo de lluvia. Según las regiones, la rana toro cae en letargo durante el invierno, desde finales de otoño, como es el caso de la que habita la parte septentrional de América del Norte. Algo más al sur, su hibernación es más breve y llega a ser nula en las zonas meridionales. Como todas las ranas, ésta tiene un apetito voraz, pero además, debido a su gran tamaño, este animal es capaz de tragar presas voluminosas. Atrapa los insectos al vuelo, come ranas más pequeñas que ella y, no contenta con ello, ataca también a las aves acuáticas y se regala con patitos y colimbos que caza por sorpresa, cogiéndolos por una pata y llevándoselos al fondo del agua, donde se ahogan. Lo menos que se puede decir es que la rana toro es un huésped indeseable, ya que no tarda en aniquilar la fauna acuática de las lagunas donde se instala. Su voracidad la lleva incluso al canibalismo y mata a sus propios retoños. Ha sido introducida en varias partes del mundo donde se realiza su crianza a nivel industrial, para el consumo de sus ancas.

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