Ranita marsupial de Darwin

Una original forma de desarrollo

La posición sistemática de esta rana y de los miembros de los otros cuatro géneros está sujeta a controversias, ya que se la sitúa tan pronto dentro de la familia de los Leptodactílidos, como en la de los Rinodermáti-dos (siendo ésta, a veces, considerada como una subfamilia de la precedente). La ranita marsupial de Darwin, única en su género, es inmediatamente reconocible por su hocico prolongado en una punta triangular. No soporta las temperaturas elevadas y permanece a gusto en el agua, dejando fuera sólo la cabeza. Su colorido es extremadamente variable, y se han podido diferenciar tres tipos uno de los cuales tiene los flancos y la cabeza de color pardo marrón, el segundo tiene el lomo de color verde y el tercero beige o rosáceo. La hembra pone sus huevos aisladamente o por parejas sobre el musgo húmedo. Tras haberlos fecundado, el macho los vigila durante dos o tres semanas, luego se los traga y los guarda en sus sacos vocales, cuyo volumen aumenta a medida que los embriones crecen. La presencia de sus crías en la región vocal no impide comer al macho, pero le deforma, ya que las bolsas donde se encuentran los renacuajos acaban siendo muy grandes. Los renacuajos permanecen en su nido viviente hasta el fin de su metamorfosis, cuando ha desaparecido su aleta caudal. En ese instante salen por tumos, ya que no han ido creciendo al mismo ritmo. Agotado, el macho repone rápidamente sus fuerzas comiendo insectos, que abundan en esa época. Su forma de reproducción, única en la clase de los anfibios, le ha valido a la ranita marsupial de Darwin una celebridad justificada.

ARTICULOS QUE TE PUEDEN INTERESAR...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *