Rata de trompa

Ni rata, ni elefante

La rata de trompa no es ni una rata ni un elefante. Se la ha debido de atribuir este nombre, por la trompa que le sirve de nariz. También se le hubiera podido denominar «elefàntulo» por su designación científica Elephantulus. Existen unas quince especies y todas habitan en el continente africano. Estos pequeños mamíferos poseen además unas patas posteriores muy alargadas que les permiten desplazarse saltando. La rata de trompa es un animal nocturno y pasa el día en el interior de su madriguera. Una red de pistas y de senderos se ramifica desde su albergue a través de todo su territorio. Por la tarde la rata de trompa sale de su agujero para cazar. Se alimenta principalmente de insectos variados y moluscos. En los lugares donde no se le molesta ni se le persigue, la rata de trompa es parcialmente diurna. Entonces da caza sin cuartel a los saltamontes y langostas, de los cuales hace un consumo enorme. Su larga nariz le permite urgar entre las hojas muertas y los detritus de los soto-bosques en busca de insectos, detectando su presencia por medio del olfato. La rata de trompa trae al mundo a los pequeños totalmente formados, con pelo y los ojos abiertos desde que nacen. En algunas especies los pequeños abren los ojos uno o dos días después. Algunos recién nacidos pueden correr y seguir a su madre desde el primer día.

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