Salamandra negra

Se la encuentra a 2.000 m de altitud

La salamandra negra o salamandra alpestre es un animal de cuerpo rechoncho, color negro, azulado en el dorso y violeta-azul en la cara ventral. La cabeza, casi tan ancha como larga, con ojos prominentes y hocico redondeado, va seguida de un tronco hendido por surcos que dan la impresión de ser anillos, igual que ocurre con la cola, de sección cilindrica; todo ello permite identificar muy rápidamente a los ejemplares. Las extremidades son bastante cortas y el tegumento, como en la especie pariente, S. salamandra, parece estar barnizado. Se la puede encontrar entre los 800 y los 2.000 m, en las zonas boscosas y pedregosas de los Alpes y del jura. Es principalmente crepuscular y nocturna y se esconde durante el día bajo piedras y hierbas. Sólo con tiempo lluvioso se puede tener la oportunidad de encontrarla de día. Se trata de una especie sedentaria y localizada que no se acerca al agua para depositar a su progenie. Los acoplamientos tienen lugar en verano hasta el mes de agosto. La fecundación es interna y el viviparismo es la regla. Las crías son pocas (3 ó 4 como media), miden de 4 a 5 cm y son idénticas a los adultos. Su largo desarrollo se efectúa en el útero materno, a expensas de la sustancia vitelina de los huevos abortivos. En efecto, de 20 huevos fecundados, sólo algunos serán viables. Este fenómeno constituye una adaptación a la vida en altitud y, en cuanto las crías nacen, pueden buscar su alimento terrestre, a base de pequeños gusanos e insectos andadores. La invernada dura bastante tiempo y depende de la altitud.

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