Salamandrina de anteojos

Una pequeña salamandra italiana

Esta fina y elegante pequeña salamandra está bien adaptada a la vida terrestre. No es tan lisa y reluciente como la mayoría de las salamandras, ya que su piel es áspera y más bien seca. Al contrario que muchas otras especies de su grupo, no tiene glándulas venenosas detrás de la cabeza y confía en su camuflaje para esconderse de los depredadores. Es la única especie europea que posee cuatro dedos tanto en las patas anteriores como en las posteriores, aunque su nombre latino induce a creer que tiene tres. Vive en Italia en el lecho de hojas húmedas de los bosques de montaña, siempre cerca de los manantiales de agua. La salamandrina caza principalmente al anochecer y durante las horas sombrías; de día únicamente se la ve después de haber caído un gran chaparrón. Con su lengua prensil, atrapa pequeños insectos, como lo hacen los sapos; el tamaño de sus presas no sobrepasa al de un pulgón. Este pequeño anfibio es, a su vez, presa de serpientes, aves acuáticas, rapaces, así como de pequeños mamíferos carnívoros. Se cree que la hembra es fecundada en tierra, depositando el macho, a su lado, un espermatóforo. Después la hembra se mete en el agua para poner sus huevos. Los renacuajos viven en el agua hasta su metamorfosis. La hembra pone habitualmente en marzo y la metamorfosis de los renacuajos tiene lugar en junio. La jovenes salamandrinas abandonan entonces el medio acuático para llevar una existencia terrícola, aunque con una constante necesidad de humedad. La salamandrina no podría vivir en las regiones de inviernos muy fríos. Pero, con una temperatura suficiente para mantener activos a estos animales de «sangre fría» y con una reserva suficiente de alimento, no hibernan.

ARTICULOS QUE TE PUEDEN INTERESAR...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *