Salamanquesa pequeña

Es el gecónido mas pequeño de Europa

Lá salamanquesa pequeña es un minúsculo gecónido cuya longitud total no excede de 8 cm, la mitad de los cuales corresponden a la cola. La forma de esta cola es, por otra parte, curiosa, ya que presenta en su base un ensanchamiento precedido de un estrechamiento. Es, sin embargo, difícil de descubrir. Su localización no es nunca fortuita; hay que buscarla. Nocturna y muy pequeña, la salamanquesa pequeña siempre pasa desapercibida. Nunca se deja ver a la luz del día, sino que permanece oculta bajo las piedras, donde puede aprovecharse de su agilidad y vivacidad. Sabe rodear las piedras para evitar la mano que pretende atraparlo. Sus patas, por otra parte, se hallan provistas de ventosas adhesivas que le permiten pegarse a las rocas. Su coloración ofrece una perfecta homocromía con las rocas. De día, la salamanquesa pequeña es oscura, pero en la oscuridad de la noche su cuerpo se vuelve casi amarillo, mientras que sus patas presentan una delicada tonalidad rosácea. Cuando se halla inquieta, o durante la época de reproducción, la salamanquesa pequeña emite pequeños chillidos breves, semejantes a ladridos o cantos de rana poco perceptibles. Su régimen alimenticio consiste en insectos de muy pequeño tamaño, hormigas, lepismas, termitas. Lame el rocío, y se le ha visto algunas veces comer las hojas carnosas y acuosas de salsola, planta grasa que crece en su hábitat natural. Al contrario que los otros gecónidos, la salamanquesa pequeña prefiere los rincones que ofrecen algo de frescor. Le gusta esconderse en la corteza de los alcornoques y en las grietas de los muros. En cada puesta produce dos huevos esféricos, de cáscara calcárea, blanca y dura, que la hembra pega firmemente sobre una piedra.

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