Sanguijuela

Usada como ventosa

La sanguijuela es conocida desde la Antiguedad y no se puede decir quién tuvo primero la idea de usar a este invertebrado para descongestionar y curar afecciones patológicas humanas. La sanguijuela está emparentada con la lombriz, de la que se diferencia por la presencia de una ventosa bucal y de otra ventosa situada en la extremidad posterior de su cuerpo. Estas ventosas sirven a la sanguijuela para fijarse, la posterior está más desarrollada y es más poderosa que la ventosa bucal. Antiguamente muy abundante y extendida por toda Europa, la sanguijuela se ha vuelto escasa e incluso ha desaparecido completamente en muchas zonas. Las causas de esta regresión son, por una parte, el saneamiento de los terrenos, el drenaje y la canalización de las pequeñas corrientes de agua, y por otra, la caza intensiva que ha sufrido este auxiliar de la medicina. La sanguijuela es acuática. Nada mediante ondulaciones verticales del cuerpo o moviéndose como las orugas geómetras, fijándose alternativamente sobre cada una de sus ventosas. Es un animal hematófago, es decir, que se alimenta de sangre. La sanguijuela rasga la piel con sus tres mandíbulas, cortantes como cuchillas, inyecta enseguida una saliva de propiedades anticoagulantes y comienza a aspirar la sangre en una cantidad de hasta 2 a 5 veces su propio peso. Existen especies capaces de tragar sangre hasta 10 veces su propio peso. En nuestros días no se emplea apenas la sanguijuela, pero en el siglo pasado se vendían en las farmacias docenas de millones de sanguijuelas.

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